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ENFOQUE por Edward Piñon
El blooper desarmó lo que tenía
La grosera equivocación de Sebastián Coates terminó desarmando lo poco que tenía Nacional en la cancha para tratar de meterse en la final de la Copa Libertadores.
En un partido en el que la apuesta tricolor estaba centrada en encontrar una pelota perdida, un error defensivo de Estudiantes o un tiro libre salvador de Domínguez o Romero, el blooper que le dio la apertura en el marcador al visitante, desmoronó todo.
Porque si Nacional no había tenido hasta ese momento ni un instante de claridad, ni una jugada elaborada, ni una idea básica de cómo llegarle al conjunto de Sabella con verdadero riesgo (Andújar no atajó ni una pelota de gol en la primera mitad), qué otra cosa podía esperarse desde el momento que una gran macana obligaba a convertir tres goles.
Simplemente, nada. Más de lo mismo. Que no era otra cosa que malos pases de Óscar Morales, pelotas tiradas sin destino específico de Adrián Romero y regalos y más regalos de casi todos los futbolistas tricolores.
Y, si bien los jugadores dieron muestra una vez más de su enorme rebeldía, de su gran empuje, el partido ya había sido sentenciado en el minuto que Coates quiso eludir a la "Gata" Fernández en la puerta del área.
Ya está. El bolso lamentará la oportunidad perdida, pero tendrá que conformarse con lo que logró en esta Libertadores. Ojo, que no fue para nada poco si se toma en cuenta que hacía 21 años que no llegaba a la semifinal del torneo continental.
Ovación digital
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