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EL ANÁLISIS por José Mastandrea
Los ídolos van al cajón del olvido
Ya pasaron diez años. Si parece que fue ayer. Y aún hoy se recuerdan sus goles, sus hazañas, sus títulos, la chilena inmortal ante la selección de Polonia, que lo coronó como el `Príncipe` de River Plate y del mundo.
El 1ero. de agosto de 1999, `el Enzo` pisó por última vez el césped del Monumental. Fue una tarde inolvidable para él y para las ochenta mil almas que colmaron el estadio millonario.
Todavía recuerdo la ovación y el grito de `u-ru-gua-yo` que retumbó durante varios minutos y emocionó a muchos hasta las lágrimas.
`El Enzo` entró con su paso cansino, tomando de las manos a sus hijos Marco y Bruno. "¡Está robado!", gritó un plateísta, "tres Francescoli juntos es robo", insistió. El tablero electrónico mostraba la frase `El Enzo no se va` y los hinchas deliraban de admiración.
Fue la despedida de un grande. De uno de los máximos ídolos del fútbol argentino, mucho más querido y mimado que en su Uruguay natal.
Pasaron diez años y aún hoy se lo recuerda levantando la Copa Libertadores con River y la Copa América con la celeste. `El Enzo` tuvo su homenaje, su partido despedida, su broche de oro.
Aquí, mientras tanto, cada ídolo que deja el fútbol, entra en el cajón del olvido.
Ovación digital
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