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DESDE EL ARCO por José Mastandrea
Sin locuras, fue un festejo con los pies sobre la tierra
Se festejó. Pero poco. Hubo más locura en las tribunas que en la cancha. El recuerdo de aquel Clausura 2008 está fresco todavía. El Peñarol de Mario Saralegui lo ganó y se aseguró un lugar en las finales. Pero el festejo fue otro, muy diferente, los futbolistas no repararon en aquel momento que no habían logrado nada, que apenas habían dado un paso más hacia la definición del Uruguayo. Hubo exceso de triunfalismo. Ayer fue muy diferente. Todos pusieron la pelota en el piso. No se dejaron llevar por la alegría de los hinchas. Saludaron, levantaron los brazos, y nada más. De las derrotas también se aprende. No hay dudas.
Ovación digital
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