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Soy celeste por Edward Piñón
Llegaste Mundial, te hiciste desear
Llegó el día que se hizo desear durante ocho años. Llegó el momento de ver otra vez a la bandera uruguaya flameando en un estadio mundialista. ¡Llegó! ¡Llegó! ¡Llegó! Van a tocar el himno, los jugadores lo van a cantar. Habrá aficionados con camisetas, gorros, bufandas y banderas en el hermosísimo Green Point de la fastuosa Ciudad del Cabo.
Es la fiesta más grande del fútbol mundial y da orgullo e inmensa felicidad que la gloriosa Celeste esté presente.
Qué alegría van a sentir los que fueron hasta ahí cuando vean al capitán Diego Lugano asomando por el túnel. Qué emoción inmensa van a sentir todos aquellos que hace tiempo se fueron de su querida tierra cuando vean a los muchachos de Óscar Tabárez levantar sus brazos para saludar.
No hay poder de mayor convocatoria. No hay nada que una más a los uruguayos con su país que la casaca que convirtieron en gloriosa los Scarone, Nasazzi, Varela, Schiaffino.
Cuántos recuerdos aflorarán ahora, una vez más, por culpa de esos "guerreros del fútbol" corriendo detrás de una pelota. No hay nada que los iguale. Nada que se les pueda comparar.
Y lo bueno es que todos y cada uno de esos 23 hombres piensan igual que los 3.500.000 que estarán en sus casas. Que los más de 500.000 que están repartidos por todo el planeta. Juegan con corazón, con pasión. Llevan sangre charrúa en sus venas y buscan algo con una devoción singular: ganarse un lugar de privilegio en la rica historia del fútbol uruguayo.
Llegó el día. Lo esperamos mucho. Hay que disfrutarlo. ¡Arriba!
Ovación digital
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