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Soy celeste por Edward Piñón
Parece mentira: miramos de arriba
Está bueno. En realidad no habría que ser avaro y decir que es fabuloso. Uruguay es el líder de la tabla de posiciones de su grupo mundialista y los que hacen especulaciones sobre resultados posibles son otros.
Los que heredaron la maldita calculadora de la "chance" eterna hasta el último segundo son los franceses y los sudafricanos. Y, si se quiere, hasta los mexicanos. Tranquilos, no se la vamos a reclamar. La pueden usar todo el tiempo que quieran. Es más, no nos afectaría para nada si se la quieren quedar por varias décadas.
Por encima de la enorme confianza que siempre tuve en este plantel uruguayo, no deja de llamar la atención el hecho de romper con un período de amarguras. Estar en el Mundial y poder disfrutarlo con la Celeste en un pico importante es algo espléndido.
Y eso es gracias a, como ya fue dicho en Ovación por quien escribe, por el convencimiento que existe en este grupo. Por sentimiento que se tiene por la camiseta, por el respeto y la confianza que hay en los conceptos que vierte el entrenador.
Esa es la clave. Unidad e identificación con un proyecto. Obvio que eso se demuestra en la cancha porque Uruguay tiene un equipo ordenado, sobrio, sólido. Acá todos asumen su papel al pie de la letra. No hay envidia, no existe la soberbia, no se quiere competir con nadie por ganarse un lugar "en el cartel luminoso". De ahí, desde esa base se fue erigiendo un conjunto.
También eso es una suerte. Y razón vital para que Uruguay se encuentre hoy mirando la tabla de posiciones desde arriba. Es verdad. Está bueno. Buenísimo. Tiramos la calculadora. No es poca cosa.
Ovación digital
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