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Soy celeste por Edward Piñón
El esfuerzo merece un lugar histórico
Están los que se quejan de todo. Los inconformes por naturaleza. Están los que minimizan los logros. Los que buscan matices para tratar de quitarle brillo a lo que se consiguió. Están los que consideran que sólo hay que festejar cuando se levanta la copa y los que aseguran que el partido por el tercer y cuarto puesto es la "recompensa de los bobos". Esos están. Lamentablemente, existen.
Pero también hay otros. Y, por suerte, son la gran mayoría. Son los que creemos que no es lo mismo llevarte la medalla de bronce que un diploma por el cuarto puesto o quinto puesto.
En ese grupo están los que desean que Uruguay se retire de la Copa del Mundo con una victoria, porque esa cosecha permitirá terminar la competencia con un marcador superlativo: una derrota en siete partidos.
Es el grupo de los que esperamos confiados que Uruguay también se traiga de Sudáfrica algún premio extra, como el botín de oro al goleador (¡Vamos, Diego y Luis!) o el balón de oro al mejor jugador (Forlán).
Acá están, además, los que creemos que tanto esfuerzo desplegado a lo largo y ancho de Sudáfrica para defender el prestigio de la Celeste, merece una retirada triunfal. Porque es un triunfo importantísimo romper con un maleficio uruguayo en este tipo de contiendas y porque sería fantástico para los muchachos que dirige Óscar Tabárez posicionarse por encima de lo que hicieron las selecciones de 1954 y 1970. Aunque, hay que admitirlo, este cuarto puesto ya tendría más valor porque el Mundial lo disputaron más combinados.
Ovación digital
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