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Enfoque por Edward Piñón
Te aplaudo y te rindo homenaje
Aplauso al coraje. Al valor de salir a buscar el partido y no quedarse exclusivamente en la receta del aguante.
Homenaje a los hombres que defendieron con orgullo y devoción a la Celeste en todos los estadios mundialistas.
Aplauso a la hidalguía con la que afrontaron el reto deportivo, sin recurrir al reparto de golpes. Porque, como a lo largo de todo el Mundial, pusieron el pecho y no la falsa hombría.
Homenaje a los que regaron de sudor todos los metros del campo, a los que se lucieron a la hora de hacer un quite o un cierre.
Aplausos a las figuras que respondieron, a los que aparecieron en los momentos que más los necesitaba el equipo.
Homenaje a los que apoyaron desde el banco de suplentes. Esos que cuando les tocó el turno de entrar demostraron que también se merecían un lugar en la historia de este estupendo Mundial de Uruguay.
Aplauso a los que fueron solidarios con el compañero, a los que dieron un poquito más, a los que metieron una pelota en el ángulo, a los que sacaron una en la raya.
Homenaje a los que se sacrificaron, a los que no les interesó la acción individual. A los que siempre apostaron por el logro colectivo.
Aplauso a todos. A los que demostraron tener la Celeste pegada en la piel.
Ovación digital
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