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EDWARD PIÑÓN
No son cuatro cualquiera. Ninguno de ellos podría haber sido considerado, en sus comienzos, "uno del montón". Mucho menos ahora que ya demostraron, algunos en mayor medida, las condiciones futbolísticas que tienen. Sin embargo, en el último clásico no dieron lo que se espera de ellos.
Peñarol, por ejemplo, extrañó muchísimo el control del balón y, particularmente, la ejemplar utilización del mismo de Sergio Orteman.
Al faltar la visión de campo y el pase medido que Orteman suele meter hasta a una distancia de 30 o 40 metros, el equipo de Diego Aguirre quedó aprisionado. Eso le restó posibilidades de sorprender, de tomar mal parada a la defensa de Nacional, que por cierto se abroqueló muy bien para reducir los espacios.
Como Orteman no metió sus acostumbrados y sorpresivos cambios de frente, para los tricolores fue muchísimo más fácil cerrarle los caminos a Jonathan Urretaviscaya y, sobre todo, a Gastón Ramírez.
Justo, este último, fue otro de los que no rindió en la medida de sus posibilidades. Si bien es cierto que no tuvo la fluidez del juego que precisa para desequilibrar, Ramírez falló en la elección de los caminos.
Con un fútbol caprichoso, aunque en ocasiones pudo sortear a algún futbolista rival, terminó muriendo rápidamente ante los defensas tricolores.
Después, enojado terminó relegando todas sus posibilidades al entrar en el terreno de la guerra psicológica. Por ello, incluso, hasta mereció recibir la tarjeta roja cuando mandó una pelota a la tribuna después que Jorge Larrionda le sancionara una falta. Ya tenía la amarilla por protestar. Esa actitud, por otra parte, le hizo ganarse el rezongo de Antonio Pacheco.
TRICOLORES. Del lado de Nacional también hubo falencias en algunos jugadores. La ausencia futbolística que más sintió el equipo tricolor fue por culpa del bajo rendimiento de Mario Regueiro.
Pese al ímpetu que puso en algunas jugadas y a la buena disposición que tuvo para colaborar con los mediocampistas en la recuperación de la pelota, Regueiro no fue la flecha veloz que le hubiese permitido a Nacional sacar más ventaja de la endeble defensa aurinegra.
Además, el delantero no estuvo fino y perdió muchas pelotas por no realizar el enganche justo o por no meter el pique a tiempo. Por si fuera poco, cuando quedó de cara al gol se demoró en la definición o esta se le fue un poquito alta.
Quien tampoco puso en la cancha todo lo que puede dar fue el "Tito" Ferro. Sin dejar de reconocer que fue puro temple y entrega, como siempre, fue notorio que abusó demasiado del traslado de la pelota y que por ello cometió errores que pudieron ser letales para su equipo.
Al bajar la cabeza y querer atropellar como un toro bravío Ferro no sólo afectó el aspecto ofensivo de su equipo, porque impidió que se pudiera explotar con habilidad los huecos, si no que en ocasiones generó acciones de alto riesgo al perder balones que propiciaron contragolpes.
Lo bueno es que los cuatros están en condiciones de superarse. Y todos saben, de uno y otro lado, que sus rendimientos son fundamentales para que el cotejo clásico se incline hacia un sector.
Alcanza, por ejemplo, con recordar lo que hizo Peñarol en el Torneo Clausura para comprender que Orteman y Ramírez son decisivos.
Y, tampoco hay que ir muy lejos para evaluar como trascendente el nivel deportivo de Regueiro y Ferro. Mientras el primero fue clave en el 3-0 del clásico del Torneo Apertura, el segundo hizo un partido bárbaro en el empate que se registró en cero tanto por bando en el Clausura. O no está todavía fresco en la memoria de los tricolores aquella acción arriesgada de Ferro arrojándose al césped para trancar con la cabeza.
Se viene otra final más. Es tan importante como la última y será cuestión de esperar que estos cuatro futbolistas desparramen por el Centenario sus mejores acciones.
Los hinchas de ambos equipos aguardan con confianza, porque ellos se la ganaron.
0 Clásicos. Rodrigo Muñoz es uno de los jugadores de Nacional que no perdió clásicos. Ganó cinco.
2003 Año. Se jugó la última final entre los grandes. Ganó Peñarol 1-0 con gol de Joe Bizera y dirigía Diego Aguirre.
5 Triunfos. Logró "Matute" Morales ante Peñarol y empató dos. Es otro de los que está invicto.
4 Clásicos. Perdió Gastón Ramírez desde que debutó en el 2009 en Peñarol. El otro que jugó lo empató.
No apareció en el último cotejo clásico en toda su dimensión. El problema es que perdió la paciencia con mucha facilidad y terminó convirtiéndose en un obstinado jugador que pretendió pasar por arriba de todos los rivales. No gravitó y por eso recibió un bajo puntaje de Ovación.
Quizás porque no fue habilitado como más le conviene, pero lo cierto es que Nacional no contó con el jugador veloz que deja el tendal por la banda. Colaboró con el equipo para recuperar la pelota, pero no ayudó al "Morro" para la destrucción de la defensa aurinegra. Falló en una buena oportunidad para convertir y eso le hizo merecer una baja nota de Ovación.
Otro de los que quedó en falta con la afición. No asistió con sus habituales pases profundos, se equivocó mucho en los pases cortos y terminó también ofuscándose demasiado, producto de lo cual debió recibir la tarjeta roja. Jugó para el olvido, razón por la cual se lo calificó.
Agachó mucho la cabeza y quiso llevar el balón hacia adelante a empujones. Metió, sí, pero fue bastante desordenado con la pelota. Puede dar más, por eso su nota.
J.S.
Diego Aguirre también tiene lo suyo frente a la revancha clásica de esta tarde.
En el caso del entrenador aurinegro, al igual que su colega fdel tradicional adversario, hay también una elección particular que tomar, que no es otra que decidir si introduce algún cambio con respecto a la alineación del miércoles pasado que, por otra partte, fue con la cual Peñarol "arrasó" en el Torneo Clausura, ganó la Tabla Anual y llegó mejor posicionado que Nacional a la definición del Uruguayo.
Concretamente, en los dos últimos clásicos a los aurinegros no les funcionó el mediocampo, sobre todo en materia de marca y contención, en la medida de lo esperado.
Tanto en el primer tiempo del partido con Nacional por el Torneo Clausura, como en el de la semana anterior, ni Arévalo Ríos ni Orteman gravitaron en la medida adecuada y esa fue una zona de paso fluido para el adversario. Así que, ¿entra el "Pato" Sosa a dar una mano o Aguirre apuesta a la otrora contundencia del ataque?
J.S.
Quizá Eduardo Acevedo tenga hoy por delante un desafío que -aunque puede llegar a estar emparentado- va más allá del que, como a su equipo, le plantea el resultado.
¿Pone a "Matute", que ya no está fisicamente para responder por igual al esfuerzo de dos partidos en 72 horas y arriesga su aporte de calidad, con lo cual el argentino ya sumará tres encuentros en menos de una semana, o lo reserva -al menos dejándolo en el banco- con vistas a la que, salgan como salgan hoy, será la instancia donde se decidirá el título del Uruguayo?
Ser o no ser, como Sheakespeare le hizo decir a Hamlet, porque en los dos últimos clásicos el buen pie de "Matute" le creó dificultades al rival en los 45` iniciales; si en el del miércoles pasado no pesó tanto como en el anterior, fue porque la novedosa aparición de Varela como volante "invitó" a Nacional a llegar con mayor asiduidad por el otro costado del mediocampo.
Ovación digital
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