Pudo haber regresado al fútbol ecuatoriano y también pudo haber incursionado en el fútbol peruano. Pero por una cosa u otra, los ofrecimientos que le habían llegado a Mario Saralegui no prosperaron. "Al menos, no eran como se lo habían pintado a uno... había cosas que solucionar y no se solucionaron. Así que por ahora sigo acá, tranquilo, estudiando y viendo fútbol de todos lados", dijo el entrenador.
Después de haber visto todos los partidos del Mundial, todavía no se convence de lo que escucha, ve y lee todos los días. "Una cosa fue la selección en Sudáfrica y otra cosa muy diferente es la realidad de nuestro fútbol: sigue siendo un desastre... ¿cómo puede ser que no empiece? Seguimos apostando a los remiendos, a emparchar, a seguir para adelante sin solucionar los temas", dice con cierto pesar.
"No quiero saber qué hubiese pasado si no hubiera entrado todo el dinero que entró por la participación de la selección en el Mundial... bueno... supongo que varios clubes estarían sin poder jugar, es increíble ¿no? pero estas cosas siguen pasando. La realidad es bastante dura", agrega.
Para Saralegui, la Copa del Mundo dejó sus enseñanzas, al menos en lo que a esquemas se refiere. "Para mí, Brasil era el mejor, pero no pudo plasmarlo en la cancha y Argentina se creyó que tenía más equipo del que tenía. España fue a buscar el título y lo logró. Fue la selección que apostó a un juego y ganó. Fue a salir campeón sin renunciar a su estilo y eso fue destacable. Ya se vio en la final, hubo dos estilos diferentes pero ganó uno solo, no hay un solo estilo para ganar, hay muchos. Los demás jugaron a no perder... apostaron al contragolpe, como Alemania", dice.
Respecto al futuro, Saralegui sigue siendo optimista: "Tuve ofertas, eso quiere decir que hay gente que se acuerda de mí, y que uno dejó algo, dejó su huella. Acá ya es más difícil porque este fútbol se ha vuelto maquiavélico... y no solo el fútbol... los entrenadores se han vuelto maquiavélicos donde el fin justifica los medios. Parece que si no ganás, no servís para nada y no es así. En el fútbol siempre gana uno solo, hay un campeón, pero aquí cada vez cuesta más comprenderlo. No sé lo que pasa, no hay proyectos, no hay continuidad, no hay nada... se hace difícil poder trabajar de esa manera. Tiene que haber algo serio, algo concreto, una apuesta a un trabajo a largo plazo. Yo estoy tranquilo, no hay nada que dure para siempre así que seguiré esperando, estudiando, interiorizándome de todo. Siempre fui así y no tengo que cambiar. Pero es dura la realidad, es lo mismo de siempre: se emparcha, se tira para adelante pero no hay soluciones de fondo", repite Saralegui en el living de su hogar.