Sus tíos y su prima, con quienes vivía en Montevideo porque el resto de su familia está en España, cruzaron el río para verlo jugar frente a Boca. Pero las entradas que le dieron a Sebastián eran para la popular y no la pasaron muy bien. "Estaban con la barra de San Lorenzo y tuvieron que fumar porro de costado. Luego, en una avalancha, tiraron a mi prima que se puso a llorar y mi tío terminó peleándose con un par de hinchas. Al final optaron por irse y se perdieron mi gol. Cuando iban en camino los llamaron mis padres, desde España, para comentarles el gol. Llegaron a ver el segundo nuestro en el hotel".
El mejor arroz es el que prepara Emiliano Alfaro
Sebastián Balsas y Emiliano Alfaro ya habían sido compañeros en las juveniles de Liverpool. Hoy el olimareño, que no está jugando en San Lorenzo por una rebelde lesión de rodilla, se ha convertido en pieza clave en la vida de Balsas. "Hace 20 días que vivo en su casa y estamos todo el día juntos. También con Pablo Pereira, que juega en Ferro, y que también fue compañero nuestro en la reserva de Liverpool", contó Balsas. La semana pasada el ex Nacional sufrió un corte importante en la tibia en una práctica y tuvieron que darle nueve puntos de sutura. En esos días las tareas de Alfaro se multiplicaron. "No solo me cocinaba, sino que me ponía los almohadones en una silla para que tuviera la pierna en alto, me traía agua, me cebaba mate, hacía los mandados y me compraba los medicamentos. Le estoy muy agradecido", enfatizó. "Además, Emiliano es un gran cocinero. Le sale muy bien el arroz. Le pone condimentos, cebollita, no sé. Es una receta secreta". Ayer, Balsas fue a ver un apartamento para mudarse. Pero no quiere oír hablar de otro barrio que no sea Caballito. Piensa mudarse a pocas cuadras de lo de Alfaro.