Durante tres días Punta del Este se transformó en la capital mundial de la natación. Delegados de más de doscientos países afiliados a la Federación Internacional de Natación (FINA) respondieron a la convocatoria de su presidente, el Dr. Julio C. Maglione, y se dieron cita en nuestro principal balneario para participar de la Primera Convención de este deporte y, junto con representantes de las firmas comerciales que se mueven en este ámbito, exhibieron la fortaleza de los deportes acuáticos en los cinco continentes.
Temas. Un grupo selecto de expositores analizó aspectos de las tareas que lleva a cabo y proyecta multiplicar en los próximos años la FINA y así desfilaron temas como la organización de este deporte a nivel mundial, su desarrollo en los países emergentes, los trabajos de difusión, aspectos médicos, la lucha contra el dopaje, su relación con los medios de comunicación (es el deporte con mayor rating en los Juegos Olímpicos), la conectividad con los sponsors y la importancia de los gobiernos en un deporte emblemático, que contribuye de manera muy especial al cuidado de la vida y la salud.
Sobre este último punto se destacó la exposición de "Guardavidas sin Fronteras" que señala que son más de 100 personas por día que mueren ahogadas a causa de no saber nadar y la experiencia llevada a cabo en los últimos años por Singapur, un pequeño país de poco más de 700 kilómetros cuadrados de superficie y 5 millones de habitantes, donde se apostó fuerte a la disminución de los gastos en salud pública y mucho a la construcción de centros deportivos (entre ellos 100 piscinas olímpicas), con muy buenos resultados para la población.
Otro punto que mereció especial atención fue el apoyo de FINA a los países emergentes. Se descartó una política de asitencialismo económico como en un momento se manejó y se anunció una fuerte actividad para el desarrollo técnico a través de bastos programas subvencionados por el órgano rector.
La Convención mantuvo una tónica a lo largo de los tres días de mucho intercambio de opiniones, muchas preguntas y muchas respuestas. Y quedó asumido el compromiso que este tipo de encuentros se realizará en el futuro cada dos años.
Cuando el presidente Maglione terminó su exposición final e hizo un balance de lo ocurrido, todos los delegados, de pie, aplaudieron en señal de aprobación. Había satisfacción y optimismo.