JOSÉ MASTANDREA
No hay mejor defensa que un buen ataque. El viejo dicho del fútbol cae como anillo al dedo a los grandes. Porque tanto Peñarol como Nacional sufren cada vez que los atacan pero se sienten mucho más cómodos de mitad de cancha hacia adelante.
De hecho, aurinegros y tricolores son de los equipos más goleadores del Torneo Apertura, pero ninguno de los dos tiene la valla menos vencida.
Ni Luis González primero ni Juan Ramón Carrasco después, han podido solucionar los problemas que el tricolor acusa en el fondo.
Manuel Keosseian también sufre cada vez que el rival aprieta el acelerador a fondo y ataca.
Peñarol y Nacional se verán las caras dentro de siete días y monedas y aún no han podido afianzarse defensivamente. Es más: este fin de semana afrontan sus respectivos compromisos con variantes en la última zona.
Carrasco vuelve a poner en cancha la misma línea final de los dos primeros partidos. Núñez, Lembo, Coates y Pernía. Con Lembo en capilla debido a que suma cuatro tarjetas amarillas y de ver una quinta, se perderá el clásico ante los aurinegros.
Keosseian pondrá una línea de cuatro innovadora ya que tendrá su primer partido mañana frente a Rampla Juniors. Emiliano Albín ocupará la plaza de lateral derecho en lugar del lesionado Matías Corujo, Alcoba, Guillermo y Darío completarán la defensa.
Los aurinegros han tenido problemas de lesiones y también de bajos rendimientos. Quizás una cosa va de la mano con la otra, pero lo cierto es que el entrenador aurinegro se las ve de perillas cada fin de semana para conformar la defensa.
Más allá del funcionamiento, de las luces y sombras que mostraron las dos defensas, tricolores y aurinegros tienen un común denominador: el bajón que experimentan sus dos goleros.
Sebastián Sosa y Rodrigo Muñoz tuvieron un Campeonato Uruguayo espectacular. Sosa fue uno de los pilares en la temporada anterior y Muñoz salvó en varias oportunidades a Nacional cuando ya nadie esperaba una ayuda.
Frente a Rampla Juniors y Central Español, Peñarol y Nacional intentarán llegar ilesos al clásico. Un empate o una derrota, los dejarán expuestos ante sus hinchas.
Keosseian y Carrasco barajaron y dieron de nuevo. Armaron los mazos con cartas diferentes, siempre buscando un mejor rendimiento en el fondo, en la última zona.
Los aurinegros "probarán" a Emiliano Albín en el puesto que ya cubrieron Matías Aguirregaray y Matías Corujo.
Los tricolores volverán a la línea final que puso de entrada "JR", con Pernía custodiando el andarivel zurdo, lugar donde ya actuaron Ernesto Goñi y Julián Perujo (los últimos minutos frente a River Plate en donde hizo un golazo de tiro libre).
Los grandes trabajan, planifican y preparan sus partidos ante Rampla y Central, pero ya miran de reojo el clásico de la semana entrante. Y está bien, es el partido clave del campeonato, el partido que los saben tienen que ganar. Por eso intentan corregir, modificar, afiatar, la zona en donde están dando ventajas.
Por arriba, por abajo, Peñarol y Nacional imitan a los guardas de ómnibus: "pasen al fondo que hay lugar".