Juan Larrosa
Tras algunos años de actividad en el circo hípico del barrio Ituzaingó, el jockey salteño decidió probar suerte en los Estados Unidos. A fines de octubre volvió a Uruguay para disfrutar de una merecidas vacaciones, sin dejar de lado la actividad para no perder forma. De su experiencia en el Norte y sus planes para la próxima temporada, el jinete dialogó con Ovación.
PABLO NÚÑEZ
-¿Cuánto tiempo estuvo en los Estados Unidos?
-Dos años y cuatro meses. Parece que hubiera sido ayer que me fui…, pasa rápido el tiempo…
-¿Y qué balance hace de lo vivido?
-Muy positivo. Fui para aprender y tratar de progresar y por suerte no me puedo quejar. Es más, creo que me fue mucho mejor de lo que yo pensaba.
-¿Le costó adaptarse a la forma en que se trabaja en aquel medio?
-Me llevó un tiempo. Al principio estuve un mes en el estado de Oklahoma caminando caballos y yendo a montar a un rancho, como le llaman allá, que vendría a ser un haras de los nuestros, para aprender a galopar los caballos de la forma en que ellos lo hacen.
-¿Cuál es la mayor diferencia respecto a lo que usted estaba acostumbrado?
-Es muy distinto. Allá se trabaja todos los días con montura, cosa que acá sólo se hace cuando los caballos se mueven más fuerte. Lo que pasa es que cuando no estás acostumbrado se te hace difícil controlar al animal. La primera vez que entré a la pista, monté ocho caballos y dos de ellos se me dispararon. Pero era algo lógico de esperar, por lo que me decía el "Turco" (Richard Eramia) quien hace tiempo que está corriendo allá. Por suerte, al mes de estar galopando ya me había acostumbrado bastante. Además, el hecho de hacer montura todos los días te hace mejorar físicamente y también en lo que tiene que ver con la postura.
-Estar con otros compatriotas debe haber sido de mucha ayuda.
-Sin dudas. Gracias a Dios, Richard (Eramia) y su familia me han ayudado mucho. Con ellos estuve viviendo la mayor parte del tiempo. Además, él me aconsejó mucho sobre las cosas que tenía que corregir arriba de los caballos. También pasé bastante tiempo con Edguard (Tejera) y Julio (Varela) cuando estaba en Louisiana. Es muy importante estar con otros compatriotas cuando uno está afuera del país.
-¿Tuvo la oportunidad de correr en pista de césped?
-Sí y es muy diferente a la arena. Venís más apretado y tenés que esperar más para rematar. Incluso es diferente también para algunos caballos, que en el pasto corren mucho más que en la arena.
-¿Cuántas carreras ganó?
-No tengo el número exacto, pero fueron entre 15 y 20. Teniendo en cuenta que prácticamente no corría caballos favoritos, me parece que es un buen número. Espero que cuando regrese tenga oportunidad de montar caballos con mejores chances.
-¿En cuáles hipódromos compitió?
-A la semana de tener mi licencia debuté en Remington y llegué quinto en una carrera de 1.700 metros. También tuve la chance de correr en Louisiana y Retama.
-¿Los desarrollos de las carreras norteamericanas difieren mucho con los que se dan acá?
-Sí, porque allá los caballos están preparados para salir a correr la carrera desde el vamos y por eso los trámites se hacen más movidos.
-¿En qué aspectos nota que evolucionó como jockey?
-Creo que en la postura. Me parece que ahora me veo diferente arriba de los caballos. Por ejemplo, estribo más corto que lo que lo hacía antes de irme para allá. Eso también se debe a que me siento mejor físicamente.
-¿Cuáles son sus planes?
-Mi idea es montar en Maroñas hasta enero. El once me vuelvo a Estados Unidos. Voy a empezar la temporada en Sam Houston y después tengo pensado continuar en Lone Star y Retama.