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DESDE EL ARCO por José Mastandrea
Prohibido para menores
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Al fútbol no se juega con la cédula. Hay jóvenes de 20 años, con físico privilegiado y notable condición física que no agarran una pelota, y cuando la tienen en sus pies, no saben a quién dársela.
El "Tony" Pacheco, aún en cuentagotas, cada vez que frota la lámpara saca un genio y le da esa cuota de fútbol diferente y atildado a un Peñarol (muchas veces) sin rumbo.
Así pasó el sábado de noche. Pacheco, a sus 34 años, sigue haciendo la diferencia cuando maneja la pelota y mueve los hilos del equipo. Le falta velocidad, explosión, obvio, pero le sobra talento.
El domingo fue el turno del "pibe" Marcelo Gallardo. A sus 35 años y después de una operación de tendón rotuliano, el argentino se puso a Nacional al hombro y lo sacó de los pelos con clase y efectividad. No es el mismo de antes, eso es evidente, pero con tres o cuatro apariciones, alcanza y sobra para aclarar el fútbol del equipo, para poner la pelota al piso y para marcar la diferencia con su talento.
Al fútbol no se juega con la cédula, eso está más que claro. La clase sigue siendo más que la fuerza de la juventud.
Ovación digital
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