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EL ANÁLISIS por Edward Piñón
El desafío que viene siempre es el más importante. Mucho más si se trata de la Celeste, porque los uruguayos saben que todo se consigue en base a esfuerzo y sacrificio.
Por delante ya están las Eliminatorias para el Mundial de Brasil y la reciente Copa América demostró que habrá que remarla de lo lindo contra todos. Ni siquiera la ausencia de los anfitriones le bajará la intensidad a la lucha que habrá que sostenerse para ser otra vez una selección mundialista.
Después, en el horizonte, los Juegos Olímpicos. Un reto histórico, por más que hoy la escala de valor no sea la misma que supo tener en los comienzos, cuando esa cita era el Mundial de fútbol.
Para ese acontecimiento, hay que decirlo, Tabárez podrá echar mano a los estupendos futbolistas menores de 23 años que Uruguay tiene por diversas canchas del mundo. Y aquí en casa, también.
A juzgar por los nombres y sobre todo por los rendimientos que están teniendo muchos de ellos, es que puede afirmarse que el maestro armará un cuadrazo. O, mejor dicho, un equipo como para seguir haciéndose respetar a nivel mundial.
Ovación digital
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