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DE CONTRAGOLPE por Jorge Savia
Es parte de la imagen; y da asco
Auno "no le nace" cantar el himno en cualquier circunstancia, como una pelea o un partido de Eliminatorias o mundiales, sino solo en fechas patrias.
Por eso, cuando alguien -por caso, parte de una hinchada- sigue "en otra" mientras se irradian las estrofas de la canción nacional casi a modo de protocolo en las situaciones apuntadas en primer término, la sensación es no pasa de chocante.
Ahora, por lo apuntado antes, si ocurre lo que sucedió ayer -25 de agosto- con la barra de Peñarol en la Ámsterdam, que se pasó los 5` que dura la versión original con sus coros habituales, ignorando y vejando el sentir del resto de los uruguayos que estaban en el estadio, da asco. Es repugnante.
Más aun, si Peñarol-institución ha actuado sobre esa parte de su hinchada, según lo prueba el hecho que últimamente no ha protagonizado tantos incidentes graves como antes, en cierta medida es corresponsable de la profanación de la pasada jornada, pues así como tendió líneas para decir "paren la mano", debería hacerlo para en estos casos "informar" qué día es, de qué se trata y qué hace la gente -no el resto, ellos no lo son- sin ser agraviada.
Peñarol no puede elegir a sus hinchas, es cierto, pero sí cuidar lo que representan: una parte de su imagen.
Ovación digital
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