OPINIÓN por Julio C. Maglione
Estoy loco de la vida. La alegría que siento es impresionante, porque ya pensaba que nunca iba a poder ver a la selección uruguaya de fútbol jugando los Juegos Olímpicos.
No puedo negar que en los últimos minutos creí que me moría. Venían a mí las imágenes de otras instancias similares en las que nos convertían en la hora y sufrí mucho. Muchísimo. Cada pelota que iba hacia el arco de Uruguay me hacía quedar al borde del infarto. Apretaba los dientes y los puños, jugaba con estos pibes que fueron unos leones.
Sinceramente, tengo una enorme felicidad por lo que hicieron los dirigentes de la AUF, por la labor del cuerpo técnico de Verzeri, por la entrega de los muchachos. Ahora hay que seguir trabajando porque tenemos posibilidades de ganar una medalla. Quiero, deseo, es un sueño que eso suceda. Es posible.