Julio Ortiz
A pocas horas de la segunda presentación de Sub Far en la vecina orilla, su cuidador y copropietario habló de su pingo y de los rivales.
PABLO NÚÑEZ
-¿En qué nivel llega Sub Far al Gran Premio República Argentina que se corre el domingo en el hipódromo de Palermo?
-Pienso que el día de la carrera va a estar con los diez puntos. Lo hemos podido trabajar como queríamos y gracias a Dios ha respondido bien a todo lo que le hemos pedido.
-¿Cuál fue su último trabajo exigente?
-El viernes pasado, montado en pelo por Gustavo Duarte hizo dos mil metros, a mi entender no saliendo de un medio correr. Echó 2`12" con 13" de final. La idea era rematarlo un poquito más fuerte, pero como salió muy ligero de abajo, el jockey decidió contenerlo en los metros finales para que no se pasara. Un cronometrista que lo vio trabajar me dijo que era muy bueno lo que había hecho, al igual que Antonio (Marsiglia) y eso sin dudas me da mucha tranquilidad.
-Ya es una costumbre no ponerle la montura cuando florea.
-Lo hacemos para que no se pase en el trabajo. Hemos aprendido que la montura hay que ponérsela sólo el día de correr, si no echa cualquier cosa.
-¿Cómo imagina el desarrollo del clásico?
-Va a ser muy movido, con Mad Speed y Star Runner en la punta. Ojalá Gustavo traiga a Sub Far lo más contemplado posible para que después entre a la recta con toda la fuerza.
-¿Conforme con la gatera 14 que les tocó?
-En realidad queríamos largar afuera, pero no tanto. Pero ahora ya está, es el número que nos tocó y por algo será.
-¿El futuro?
-Volver con Sub Far a Maroñas. Creo que tanto nosotros, como toda la afición, se merece tenerlo acá y poder disfrutarlo.
-¿Y si aparece alguna oferta de compra?
-En realidad, ya no pensamos en venderlo. Claro que si se acerca alguien con una oferta, se le escuchará, pero lo que más quiero es tenerlo en Maroñas para poder estar con él todos los días.