DIEGO PÉREZ
"Es una contractura, hay que esperar". A Alonso se lo notó contrariado. Molesto. Por la situación, claro. Porque en un par de segundos, cuando apenas corría el tercer minuto de juego, pasó de estar a punto de marcar un gol a estar a punto de perderse la revancha de las semifinales de la Copa Santander Libertadores.
Es cierto que Alonso hoy no es de esos jugadores a los que se les llama titulares en Peñarol. Pero es una pieza de recambio que le ha dado buenos resultados a Aguirre. Alonso ha sido un desahogo en los últimos minutos, corriendo y luchando cada pelota. Y, como buen goleador, siempre tiene una; no importa si juega dos minutos, cinco, quince o noventa: una pelota siempre le queda "ahí" y generalmente termina en el arco rival.
Por todo eso, si bien está casi descartado para jugar el jueves, recién esta tarde se resolverán los pasos a seguir con el "Tornado", luego que el doctor Alfredo Rienzi lo revise en la mañana. El jefe de la sanidad aurinegra no lo descartó para el jueves al irse del Centenario, pero todo indica que lo hará en estas horas.
La de Alonso es la segunda lesión que experimentan los jugadores de Peñarol en los partidos en que jugó con equipo alternativo, pensando más en la Copa que el Uruguayo. Le pasó ante River Plate con Urretaviscaya, aunque de mayor gravedad.
"Son riesgos que se corren", dijo en aquella oportunidad Aguirre. Y luego los volvió a correr ante Defensor Sporting, colocando a Aguiar y González entre los titulares, aunque con mejor suerte. La "mala pata" volvió ante Central, con la lesión de Alonso, un jugador que no es "titular" ni el número 12 (hoy ese lugar lo ocupa Estoyanoff), pero le da aire a un ataque en la que hay más calidad que cantidad.
Más allá de lo ocurrido con Alonso, Peñarol jugó ante Central Español mirando hacia otro lado. Aguirre dejó fuera del plantel a los once jugadores que serán titulares el jueves ante Vélez Sarsfield y que apuntan para ser los mismos de los últimos dos partidos, por más que el sector derecho haya hecho cambiar sobre la marcha los planes del entrenador en la ida.
"Ponga huevo, huevo, carbonero; ponga huevo, huevo sin cesar; que este jueves cueste lo que cueste, este jueves tenemos que ganar", cantó la hinchada de Peñarol, que también miró para otro lado: para el de la Libertadores y ese sueño no tan lejano de volver a la cima del continente.
Tras ese sueño es que Peñarol viaja mañana al caer la tarde a Buenos Aires con tres puntos y un gol de ventaja sobre Vélez, que también jugó en su Clausura mirando para el mismo lado que Peñarol.
Libertadores. Ninguno de los "titulares" integró siquiera el plantel.