DANIEL ROSA
Como grande que es, se merecía irse así, campeón. Marcelo Gallardo jugó ayer sus últimos 24 minutos como profesional y fue con la camiseta de Nacional. El "Muñeco" fue ovacionado por la gente, tirado al aire por sus compañeros y además de levantar la copa del Uruguayo, recibió el premio más grande que un ser humano puede tener: el agradecimiento y el apretado abrazo con sus hijos.
El plantel salió a la cancha con un cartel que portaban sus hijos Nahuel, Matías y Santiago, el cual fue mostrado a todas las tribunas. Cuando las mascotas dejaron la cancha, los tres niños fueron hasta el banco de suplentes al encuentro de su padre para fundirse en un apretado y emotivo abrazo. Luego llegó el turno de que Gallardo se despidiera en la cancha. Cuando Carrasco lo llamó para darle indicaciones, explotó el Centenario al grito de "Muñeeeco, Muñeeeco". Este argentino que jugó sólo 13 partidos en Nacional, se metió en el corazón de sus compañeros y del pueblo tricolor para siempre. Le puso fin a su carrera y se fue campeón, como debía ser.