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Por segundo año consecutivo se hizo una apuesta arriesgada con el entrenador
En los primeros días de junio de 2010, mientras el presidente Ricardo Alarcón se encontraba en Sudáfrica junto a la selección uruguaya en la Copa del Mundo, en Montevideo se tomó una decisión arriesgada: nombrar a Luis González como técnico. Por más que había que salir a ganar el título porque Peñarol venía de conseguirlo al imponerse a Nacional en las finales, se hizo una apuesta a futuro porque la idea era jugar con muchos juveniles del club. El plan original cambió bastante, porque no fueron tantos los futbolistas jóvenes que se utilizaron y porque la apuesta no salió bien y se tuvo que cambiar al técnico en la séptima fecha. En el invierno de 2011 se volvió a hacer una apuesta arriesgada al nombrar a Marcelo Gallardo, apenas retirado como futbolista y sin experiencia previa. Hasta ahora la cosa no va bien, pero tampoco del todo mal.
Ovación digital
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