|
||||||||
WILLY VIOLA
A El Tanque Sisley le faltaron seis minutos para quedarse con un triunfo que pudo ser histórico.
Los dirigidos por Raúl Möller, que desde el minuto 58 jugaron con nueve futbolistas, aguantaron como pudieron el aluvión ofensivo de Defensor Sporting y estuvieron muy cerca de obtener una victoria que pudo catalogarse como hazañosa.
El momento clave del encuentro se registró cuando el zaguero Federico Velázquez le cometió una dura infracción a Julián Perujo y recibió tarjeta roja directa.
Esa incidencia marcó el futuro del partido, porque los locales, que ganaban en forma justificada por dos a cero, no solamente perdieron la posesión del balón, sino que también se descontrolaron y lo que pareció una mañana de dominio verdinegro, se transformó en un martirio de color violeta.
Casi de inmediato, Matías Britos descontó con golpe de cabeza, lo que produjo cierto respiro en el técnico Pablo Repetto, ya que su equipo había tenido un comienzo poco alentador.
Los responsables de la preocupación visitante fueron Miguel Murillo y después Gastón Machado (golazo por la concepción de la jugada previa), los que con sus tantos dejaron consecuencias disímiles: la alegría verdinegra y la desazón violeta.
Para el segundo tiempo, Repetto le dio ingreso a Nicolás Olivera para que se juntara con Brahian Alemán con la finalidad de abrir el cerrojo defensivo verdinegro, que a esa altura parecía inexpugnable.
Si con diez jugadores era complicado para El Tanque, mucho más con nueve, ya que Caué Fernández recibió segunda tarjeta amarilla cuando faltaban 32 minutos para el final del compromiso.
El desgaste, además de ser numérico, pasó a ser también de orden físico y la alta temperatura que hubo en la mañana del Estadio Víctor Della Valle hizo mella en los futbolistas verdinegros, que solamente atinaban a sacar la pelota como podían para que el colombiano Murillo (a esa altura transformado en el Llanero Solitario) se las arreglara como pudiera.
Por la lesión de Britos el técnico violeta mandó a Maximiliano Callorda, quién a la media hora avisó lo que vendría más tarde, confirmando aquello de que "no hay peor cuña que la del mismo palo".
El delantero que la temporada pasada vistió la casaca de El Tanque encontró un regalito en el área rival y logró lo que parecía imposible.
"Fue una lástima, porque hasta la expulsión de Federico Velázquez teníamos el control del partido y el resultado a nuestro favor. El calor y jugar la media hora final con dos compañeros menos nos obligó a desgastarnos mucho más y tuvimos que resignarnos a ganar por lo menos un punto".
"Empatamos un partido que increíblemente debimos ganar. Recibimos dos goles muy pronto y después, cuando ellos quedaron con nueve jugadores, no supimos concretar las chances que generamos ante un equipo que se paró bien atrás y que supo bloquearnos todas las opciones de gol".
El País Deportivo
| « volver |