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EL ANÁLISIS por Jorge Savia
Al porteño le gustó el mate amargo
No son pocos los hinchas de Nacional que piensan que fue a partir de la inclusión de Calzada -reconocido como volante de balance, porque su orden tapa muchos huecos, amén de que posea un aceptable manejo de pelota- que Gallardo encontró al equipo que salió campeón del Torneo Apertura.
Ese fue, quizá, un retoque inteligente que hizo el "Muñeco" a su idea original, donde el trabajo de Píriz en el mediocampo no tenía la solidez que tuvo con "JR", sobre todo en el primer semestre de 2011.
Ahora, sin traicionar su idea genuina, el técnico suma a esa zona a otro volante de buen pie, pero con marca, que raspa, que "se parece a un jugador uruguayo", como lo definió "Polilla" Da Silva hace poco: Damonte.
En una palabra, el porteño prueba otro mate amargo en lugar del más popular en la otra orilla: el dulce; aunque en la esencia, la propuesta no se toca: el fútbol de Nacional se basa en el toque y la circulación con ritmo y dinámica de los hombres y la pelota; algo en lo que, al menos hoy, el contraste con lo que muestra Peñarol -la eterna referencia mutua- es mucho.
El País Deportivo
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