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DESDE EL ARCO por José Mastandrea
Lo de Messi ya no asombra. Nadie duda que es el mejor del mundo y que cada día juega más.
Los argentinos están locos de la vida, pero todavía tienen una espina clavada en su corazón albiceleste: quieren que el Messi del Barcelona juegue por la selección argentina. Todavía no sucedió y eso los mata, no le encuentran explicación.
Y lo mismo le pasa a Tévez y al promocionadísimo "Pipita" Higuaín que no se cansa de hacer goles en el Real Madrid. Todavía "no" jugaron por la selección.
Todo lo contrario pasa con los futbolistas uruguayos. Diego Forlán no puede afianzarse en el Inter y le llueven las críticas. Hizo dos goles, es cierto, pero las lesiones no le han permitido jugar.
Sin embargo, cuando Diego se calza la Celeste, es otro. Cambia, rinde y bate récords de goles y presencias.
Otro caso similar es el de Diego Lugano. Le cuesta adaptarse al PSG y pelea por un lugar en el equipo titular, pero cuando le llega el turno de jugar por la selección uruguaya se transforma en un león y termina siendo un estandarte. Mejor así.
Prefiero que Messi la rompa en el Barza, que Higuaín la descosa en el Madrid y que Forlán y Lugano rindan poco en sus equipos pero ganen todo con Uruguay. Los quiero así. ¿Ud. no?
Ovación
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