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EL ANÁLISIS por Edward Piñón
La tabla de puntos perdidos lo tiene por encima de todos en la Anual, pero para ocupar ese lugar Peñarol no puede ceder ni un empate en los dos encuentros de ventaja que le da al resto.
Aunque el panorama debería ser el mejor, está claro que el elenco de Jorge Da Silva asumirá un reto de enorme presión cuando tenga que ponerse al día con el calendario. El gran problema es que los rivales directos pegaron muy bien y aprovecharon las postergaciones carboneras para tomar distancia.
No es lo mismo ir en el tire y afloje diario con los otros adversarios en la pugna por el título, que salir a correrlos de atrás. Cuando se está con la soga al cuello es cuando no hay lugar al error y eso suele jugar en contra.
Para colmo de males, tal como lo ha quedado en evidencia -asumido incluso por el propio entrenador- al aurinegro no le sobra nada en materia de plantel. Por el contrario, sin Marcelo Zalayeta en la ofensiva se convierte en un equipo débil. Y, además, todavía persisten los errores defensivos.
Si quiere festejar, tendrá que dar un salto cualitativo en el rendimiento.
Ovación
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