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DESDE EL ARCO por José Mastandrea
DESDE EL ARCO por José Mastandrea
El silencio le ganó al bullicio. Las miradas dejaron de recorrer la pelota y se posaron sobre el "Tony", tirado en la cancha, levantando el brazo, haciendo señas hacia el banco de suplentes de Peñarol.
Cuando llegaron los demás jugadores, se supo que había sucedido lo peor: el "Tony" se había fracturado.
El mismo "Tony" que había esperado tanto ese día, ese momento, ese regreso. El que lo había vivido con felicidad plena, ahora estaba tirado en la cancha mordiéndose los labios de bronca y dolor.
Sus lágrimas fueron las de todos. Porque el "Tony" está más allá del bien y del mal, está por encima de cualquier bandera y así se lo hicieron ver y sentir todos los futboleros de ley.
Ya está. Ya pasó lo peor. Ahora viene la etapa de la recuperación, de la mejoría y la de planificar el regreso.
"Soy un agradecido a la vida, a lo que me ha dado y a lo que vendrá. Y soy un agradecido a la gente de Peñarol, la gente más maravillosa del mundo, única, increíble, irrepetible", dijo en su libro Simplemente Tony. Y es así. No tengan dudas. Él espera "lo que vendrá".
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