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EL ANÁLISIS por Jorge Savia
| JORGE SAVIA
Las piernas -y el físico en general- de los jugadores está en boca y en manos de los árbitros.
La reflexión, que parece -y quizá es- obvia, surge pues tras lo ocurrido con Antonio Pacheco se han visto y escuchado advertencias señalando que en la primera fecha del Torneo Apertura casi hubo una cacería humana.
Está bien, se entiende, por tratarse de una persona -no ya un jugador- como el "Tony", su lesión sensibilizó a todos los estamentos del fútbol uruguayo; pero, a partir de que ni en la propia jugada que afectó al ídolo aurinegro se notó que el rival tuviera intención de lastimarlo, no es como para afirmar que la violencia "campeó" en las canchas el fin de semana pasado.
Tampoco es cuestión de irse para el otro lado y que los jueces, influenciados, terminen cobrando "mancha"; ya pasó e, incluso, el fútbol uruguayo "se ablandó" y a nivel internacional se vio perjudicado.
Todo -o gran parte- pasa por el discernimiento de los árbitros: si pitan y distinguen con la mayor aproximación posible, y hasta "carpeta", entre sacar tarjeta roja o amarilla, o también no mostrarlas, el problema se encausa.
¿Y vos qué decís?
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