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Cuando parecía que la llegada de Jorge Orosmán Da Silva a Peñarol era un hecho, el partido se complicó de forma inesperada.
Es que el "Polilla" está muy molesto por como se manejó la situación, más concretamente cuando se rumoreó que estaba negociando con el aurinegro con Gregorio Pérez aún en el cargo.
El gerente deportivo mirasol, Osvaldo Giménez, había expresado en la mañana de hoy a Nuevo Tiempo 1010 que se había comunicado con Da Silva ayer por la tarde-cuando el DT abandonó su cargo en Banfield- y que habían llegado a un acuerdo para dialogar en Montevideo entre mañana y el jueves para así "ultimar los detalles y firmar el contrato".
Es más, se anunciaba que el mismo jueves el conductor iba a asumir al frente del plantel principal.
"¿Qué es lo que está faltando? Que venga y se reúna con Walter Pereira, que es el que maneja el área económica del club. Hay que ver si acepta el acuerdo económico y las condiciones de trabajo. Él quería venir al club. Peñarol está muy bien, es vicecampeón de América, estamos peleando el campeonato local…", había expresado Giménez.
Sin embargo, las cosas se complicaron en las últimas horas.
El vicepresidente de la institución, Edgar Welker, hizo un mea culpa del manejo de la situación por parte de Peñarol, que generó la molestia de Da Silva.
"Lo esperamos en las próximas horas, pero también hablo de culpas propias, que generaron un mal momento. A partir de algunas declaraciones, hubo un mal manejo de la cuestión. Se dejó entrever que hubo entrevistas entre las partes y después que no las hubo, y eso hizo que un profesional como Da Silva se enoje", señaló el dirigente a Sport 890.
"La llegada de Da Silva no estaba cocinada de ninguna forma anteriormente. No existía ningún arreglo y pienso que todo esto puede dificultar su llegada. Estamos haciendo gestiones para que las cosas cambien. El ´Polilla´ está malhumorado. Estoy molesto conmigo, esta es una situación compleja", añadió.
Giménez fue por la misma senda, dando a entender que la situación se complicó y que la contratación del DT podría naufragar.
"Da Silva me llamó hoy comunicándome que estaba un poco molesto porque escuchó informaciones de que ya tenía solucionado el contrato con Peñarol. Él y yo sabíamos que no era así y estaba molesto. Está en una actitud no de dar un paso al costado, pero sí de hacer una tregua, porque se siente manoseado de forma injusta. No se siente cómodo con el trato", indicó.
A pesar de todo, el GD afirmó que espera que "en estas próximas 24 horas reflexione y reencauce la charla con los dirigentes de Peñarol". "Quiero dejar pasar las horas para volver a hablar con él y ver en que situación se encuentra".
Para Giménez, la situación entró en un "stand by".
"Da Silva es un tipo orgulloso, con gran amor propio, pero su ética es más fuerte de lo que le puede dar Peñarol. Quiero que se de una vuelta a la calma. (…) Espero hablar con él cuando llegue a Montevideo, quiero la puerta abierta para seguir dialogando. Ojala que sea así. Si no, lo lamento por él y por nosotros", precisó.
Finalmente, fue claro al asegurar que, si se cae lo del "Polilla", "no hay un plan B".
"Si no tengo nada definido para mañana, me reuniré con el presidente y el Consejo y tomaré otro rumbo", concluyó.
El País Deportivo
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