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Rampla mostró dos caras y, con la segunda, aplastó a RacingUn acto de rebeldía
LUIS CABRERA
"El fútbol es así". Ése o quizás algún otro lugar común similar sirvan para explicar el abismo de diferencia que hubo ayer en el Olímpico entre el pálido juego de Rampla Juniors en el primer tiempo y el vendaval local que aplastó a Racing en el complemento, camino a un triunfo por 4-3.
En un partido importante por la tabla del Descenso, Racing pegó primero y segundo, aprovechando errores de la última zona rival. El albiverde comenzó mejor plantado, recuperando rápidamente la pelota y habilitando a Aníbal Hernández o Marcelo Gamarra, quien trepó por derecha.
Rampla, en cambio, no tenía respuestas, ni anímicas ni futbolísticas. Con su futuro en juego y la hinchada totalmente en su contra, el "picapiedra" parecía entregarse a la suerte.
Richard Núñez, enorme en el complemento, era el único que inquietaba a Jorge Contreras. Un contragolpe manejado por él terminó en remate de Julián Perujo y gol, tras el rebote, de Rodrigo Rojo, en lo que fue la primera señal de rebeldía del local.
En el complemento todo cambió. Lo que pasó en el vestuario quedó allí, pero Fernando Araújo envió una señal con el ingreso de Paul Dzeruvs.
Fue un acierto enorme del entrenador, porque el veloz puntero fue agresivo y detrás suyo se alineó su equipo.
En nueve minutos, Rampla había dado vuelta el juego. Un error de Rodrigo Brasesco sirvió el empate a Dzeruvs y Rojo, con gran pase, habilitó a Núñez para poner el 3-2.
El enganche no se conformó y, en un contragolpe, se escapó por derecha antes de vencer, con un notable toque, la defensa de Contreras.
El descuento de Martín Crossa llegó muy tarde y la hinchada local ya había pasado de la rabia a los aplausos.
Dos goles y dos pelotas al palo. Jugó un gran complemento.
Ovación
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