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Peñarol transitó otra vez como en una procesión a la victoriaAvanza el vía crucis
JORGE SAVIA
Lo de Peñarol parece un vía crucis. Va, va, va... a paso lento, por pasajes -como en el último cuarto de hora del primer tiempo de anoche- casi de cabeza gacha y, aunque lleno de fe, cargando sobre sus hombros la pesada cruz de su búsqueda poco menos que monocorde totalmente carente de soluciones.
Sin embargo, como pasó el sábado pasado contra Cerro, y como volvió a suceder ante River Plate ahora, pese a que en esta ocasión la salvación no llegó en forma agónica, Peñarol va, va, va... sigue, otra vez sumó puntos; que, al fin y al cabo, es lo que importa. A Peñarol y a los otros, a los que son sus rivales para ganar la Tabla Anual y también el Torneo Clausura.
La marcha futbolística de los aurinegros es a ese ritmo. En ese tono. Ayer, por ejemplo, en el primer tiempo pareció esgrimir una sola llave capaz de abrirle paso hacia la victoria: con Cristóforo de nuevo instrascendente, y "ausente" Mora, "la jugada" -reiterada, hasta "cantada", exceptuando una en la que el riverense tiró a las nubes- para intentar llegar a Laforia fue el retraso de Zalayeta para manejar la pelota y pasarla a la derecha para que Zambrana rematara cruzado sin muchas pretensiones o metiera centros "tapados" por Dadomo.
Ofensivamente, eso fue todo. Muy poco. Quizá, en esta oportunidad se notó alguna mejoría en el desempeño del fondo en el juego aéreo, pese a que el juez anuló mal un gol de River, pues no se vió ninguna ilicitud de Taborda.
Como contra Cerro, el "Polilla" entró a meter cambios: con el del "Lolo" por Mora pasó a jugar con un 4-3-1-2, en el que Zambrana casi hizo de enganche; y con el ingreso del "Maxi" pasó a hacerlo resueltamente con tres puntas.
No mejoró tanto Peñarol; pero el "Lolo" abrió la cancha, el "Maxi" hizo que el ataque fuera algo más vigoroso y así, entre los dos gestaron el gol del triunfo.
A Peñarol, igual, le quedaba el último tramo de la procesión: aguantar el 1-0; y esta vez lo logró. Ante un River Plate ordenado, que manejó bien la pelota, liviano, poco profundo, sumó tres puntos para seguir dándole sentido a lo que, por su volumen de juego, parece un vía crucis hacia la conquista del Torneo Clausura.
minutos iban cuando se anuló un gol de River Plate por presunta falta, no apreciada, de Taborda
El armador del ataque; tirado atrás, abrió a las puntas, "purificó" la pelota.
Ovación
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