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Urgente, imperioso o cualquier otro adjetivo del tipo, ya utilizado o no por el entrenador Rosario Martínez, sirve para ilustrar cuán importante es para Fénix reencontrarse con el triunfo después de 14 partidos sin ganar.
"El partido que tenemos en siete días es determinante", apuntó Martínez tras la derrota de ayer, mirando hacia el choque ante Cerrito del próximo fin de semana. "Es imperioso sumar porque la tabla nos comienza a agobiar".
Los números le dan la razón. La racha negativa -que incluye todo este torneo y los últimos tres juegos del Apertura- ha hundido a Fénix en la tabla del Descenso. Está a ocho unidades del abismo y, de salvarse esta temporada, empezará aún más complicado en la próxima campaña.
"No estamos haciendo ni por asomo lo que esperábamos a principio de temporada", concede Martínez, cuyo equipo tampoco logró repetir lo de hace 15 días, cuando le sacó un empate gigante a Peñarol en el Centenario (2-2).
La racha ante Nacional era positiva -estaba invicto en los pasados cuatro choques- pero ayer ni esa estadística le jugó a favor. "Perdimos el invicto de unos cuantos partidos, pero lo hicimos ante un gran equipo", explicó el entrenador albivioleta.
INOCENTE. "No voy a echarle la culpa a los árbitros por los resultados que no conseguimos nosotros", respondió Martínez ante la consulta por el segundo tanto de Nacional, en el que Christian Núñez se aprovechó de un pequeño empujón sobre Adrián Gunino para recibir dentro del área. "Lo protestamos en el momento, pero eso quedó atrás".
Martínez declara lo correcto y se enfoca rápido en el próximo fin de semana, pero cada vez le quedan menos.
Ovación
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