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El partido es importante. No es vital, claro, porque las Eliminatorias recién empiezan y queda mucho trecho por recorrer. Pero el empate ante Venezuela del pasado fin de semana le cambió la carátula a este juego con Perú. Pasó a ser de esos partidos donde la victoria se hace impostergable, más que por la necesidad de puntos en la tabla, por volver a dejar una buena imagen como equipo y a posicionarse entre los de arriba, antes del largo receso que se extenderá hasta septiembre.
Un triunfo permitirá pasar raya a esta primera parte de las Eliminatorias con tres puntos de oro y tendrá la celeste como firme animadora de la competencia, una celeste reluciente, esplendorosa, como se la vio hasta no hace mucho.
Esta vez, la celeste no tiene que desteñirse con un fútbol lento y sin sorpresa. Tendrá que salir a mostrar sus pergaminos, su condición de local y también de favorita, aunque cueste aceptarlo.
Perú llega diezmado, con infinidad de problemas dentro y fuera de la cancha, pero llega bajo la conducción técnica de un hombre que conoce como nadie al fútbol uruguayo y al maestro Tabárez. Sergio Markarian sabe lo que quiere y lo que busca.
Sus equipos son duros, difíciles y están bien trabajados en lo táctico. Lo demostró en la pasada Copa América de Argentina. El primer duelo ante Uruguay en la gélida San Juan terminó en empate 1-1 y en la "revancha" de La Plata, por semifinales, cayó 2-0 pero complicó a Uruguay en todas sus líneas.
El partido de esta tarde entró a pesar distinto después de la igualdad ante Venezuela. Pasó a ser de esos juegos en donde es necesario pegar un grito de gol y afianzarse en la cima.
La selección uruguaya tiene armas, tiene figuras, tiene una memoria colectiva que está ahí, fresca, al alcance de la mano.
Habrá que ver cómo cae la ausencia del capitán Diego Lugano, uno de los hombres que más quiere y más empuja desde el fondo hacia adelante. Habrá que ver qué pasa con esa línea de tres o con esa táctica de cuatro en el fondo.
Sea como sea, la victoria es el objetivo de una celeste que no se puede desteñir.
Sólo queda un puñado de entradas (330 en la Platea América) para ver a Uruguay frente a Perú. El resto del Estadio Centenario está vendido, habrá 55.000 almas celestes palpitando en las cuatro tribunas, igual que frente a los venezolanos, donde el escenario lució como nunca.
La fiesta en el Monumento al Fútbol Mundial empezará temprano, al mediodía (12.30 horas), cuando se abran las puertas del coloso del cemento y empiecen a llegar los hinchas con las dos banderas gigantes estrenadas ante la selección vinotinto el pasado fin de semana.
De 09.00 a 12.00 estarán disponibles esas 300 entradas para la América (a 1.300 pesos) pero se presume que a la hora del encuentro, todo estará colmado y se volverá a vivir un clima "de selección", como ha sucedido cada vez que a Uruguay le tocó jugar de local.
El delantero celeste es una de las armas de mayor peso en la ofensiva del equipo. Está pasando por un gran momento y es carta de gol en los partidos de la selección. Es jugador desnivelante.
Peligroso, luchador, hábil con la pelota en los pies y también difícil de controlar en el juego aéreo. El delantero peruano es un pilar en el equipo.
Ovación
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