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Más de 80.000 personas fueron a verlo a él y no los defraudó. Argentinos, brasileños y amantes del fútbol de todas partes del mundo convergieron en Nueva Jersey para observar en vivo al mejor jugador del mundo, con el sueño de verlo hacer magia. Y Lionel Messi les dio el gusto.
Con una soberbia actuación que incluyó tres goles (el último sencillamente espectacular), dio su clásico festival de gambetas a toda velocidad para conducir a una Argentina que dejó muchísimas dudas a la victoria por 4-3 en el clásico sudamericano ante Brasil.
El partido cumplió con las expectativas que se habían generado e incluso las superó, porque tuvo un ritmo infernal y los dos jugaron a ganarse, como si estuvieran jugando por la mismísima Copa del Mundo y no en un amistoso.
Neymar alimentó el duelo mediático generado por su compatriota Pelé al decir que es mejor que Messi, ya que jugó un gran primer tiempo, al menos hasta que Brasil se puso 1-0. Allí el argentino frotó la lámpara, tomó la pelota y jugó como él sabe para dar vuelta el marcador, hacer pasar a Argentina 2-1 con dos goles suyos y dejar bien en claro de allí en más que es el número uno sin discusión.
El clásico fue vibrante, porque Brasil volvió a ponerse 3-2 (tantos de Oscar y Hulk, el último tras un gran error del arquero argentino Romero), pero Argentina volvió a reaccionar, empató el zaguero Fernández de cabeza y Messi apareció a cinco minutos del final con una jugada a 100 kilómetros por hora y un disparo potente y combado desde fuera del área que se metió en el ángulo para el 4-3 final.
Argentina sólo debe celebrar haberse quedado con el clásico y la brillante actuación de Messi, porque no jugó bien y tuvo demasiados problemas para vencer a un seleccionado Sub 23 de Brasil que se prepara para los Juegos Olímpicos de Londres que ni siquiera contó con todo su potencial. Claro, a Messi no le importó.
Con cuatro goles en sólo una semana (uno a Ecuador por las Eliminatorias y los tres de ayer ante Brasil), Lionel Messi alcanzó las 26 anotaciones y de esa manera se convirtió en el cuarto goleador histórico de la selección argentina. Con su triplete en Estados Unidos sobrepasó la línea de un goleador muy conocido para los uruguayos, Luis Artime, quien ya quedó atrás con 24 anotaciones. Y "La Pulga" ya le apunta a su nueva víctima que puede ser nada menos que Diego Armando Maradona. Messi quedó a sólo ocho goles del "10", quien horas antes del encuentro de ayer dijo que el futbolista de Barcelona debía asumir el liderazgo en la selección. "Es un chico muy callado. La capitanía se la ganó por medio del juego y los goles y quizás con el tiempo aprenda a liderar, a gritar o a hacer reuniones como las hacen los capitanes", apuntó desde Emiratos Árabes.
Ovación
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