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Es la competición dentro de la competición. Lejos de los estadios y de los atletas, se disputa discretamente entre los países participantes en los Juegos Olímpicos, que rivalizan desde hace meses para brillar este verano boreal en Londres con el mejor escaparate oficial.
"Club France", "Casa Brasil", "Casa Italia", "Sochi Park": una veintena de países han iniciado la carrera para abrir su "casa", un espacio destinado a acoger durante los Juegos actividades culturales, gastronómicas y deportivas, para VIPs, atletas, empresarios, periodistas y aficionados.
El programa incluye celebraciones de medallas, retransmisiones por pantalla gigante, encuentros con atletas y excampeones olímpicos, exhibiciones deportivas, exposiciones y conciertos. Sin olvidar los bares y restaurantes con especialidades locales, todo ello para mostrar los talentos nacionales.
El fenómeno no es nuevo, pero inicialmente estos "clubes" se limitaban a menudo a un espacio reservado en un hotel para la "familia olímpica". Con el paso de las ediciones, se fueron ampliando, sobre todo con la apertura al público, y las delegaciones se pelean ahora por los lugares más emblemáticos de la ciudad sede.
Artillería pesada
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En Londres, Francia se hizo con el Old Billingsgate, un edificio victoriano declarado monumento protegido a orillas del Támesis: un espacio de 7.000 m2 que podrá acoger simultáneamente a casi 3.500 personas, contra 600 en Pekín.
Televisiones y radios podrán hacer sus "directos" desde allá, y el público estará por primera vez invitado al club, el más grande y costoso jamás instalado por el Comité Olímpico Nacional Francés (CNOSF).
Su presidente, Denis Masseglia, calificó de "ambicioso" el proyecto en el que se gastarán 1,8 millones de euros (2,2 millones de dólares) sólo en alquiler, a lo que habrá que sumar los gastos de funcionamiento.
Pero sus grandes rivales serán Rusia y Brasil, organizadores de los próximos Juegos de invierno de Sochi 2014 y de verano de Rio de Janeiro 2016, decididos a dejar un recuerdo imperecedero.
Moscú, que dio a entender que el presidente Vladimir Putin podría venir a Londres durante los Juegos, se instaló en los jardines de Kensington: el Russia Park, un festival al aire libre en un espacio de 10.000 metros cuadrados, promete ser "el mayor escaparate de la cultura rusa jamás visto en Londres", con cocina y artistas locales.
Y el Sochi Park ofrecerá un aperitivo del invierno ruso, con un pabellón interactivo de 6.000 m2 y una pista de patinaje en la que habrá algunos campeones.
Somerset House, un palacio neoclásico sobre el Támesis que alberga uno de los grandes espacios culturales de Londres, se transformará por su parte en "Casa Brasil" para celebrar los éxitos deportivos del país, y mostrar "su riqueza cultural, sus valores y su belleza" para atraer turismo e inversión.
La casa, que debería ser oficialmente inaugurada por la presidenta Dilma Roussef, servirá también para presentar el proyecto olímpico de Rio, que tomará el testigo de Londres al final de los Juegos (27 de julio-12 de agosto).
"Casa Alba"
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Frente a estos mastodontes, los países más pequeños no quieren quedarse atrás.
Por unos 1,2 millones de euros, Italia se quedó con 6.000 m2 de un centro de conferencias cercano al Big Ben para convertirlo en el epicentro de la "excelencia italiana". Con tres chefs con estrellas Michelin, entre ellos el famoso Massimo Bottura.
La "Casa Heineken de Holanda" estará en el Alexandra Palace, un templo de diversión construido en el siglo XIX y transformado para la ocasión en "palacio naranja", donde debería haber cerveza a raudales.
En otra señal del entusiasmo que despiertan estas casas, los países de la Alternativa Boliviariana de las Américas (Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela) se unieron por primera vez durante los Juegos Olímpicos para miontar la "Casa Alba", donde se mostrará "la cultura y la diversidad" de la región.
África también se ha lanzado a la aventura. El "African village" se erigirá en Hyde Park, frente al Royal Albert Hall, con sus restaurantes típicos e incluso su árbol de las palabras. (AFP)
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