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El salteño los enloqueció a todos y hasta metió una "rabona" en el horizontal

TEXTOS EDWARD PIÑÓN | FOTOS JULIO BARCELOS | EL PAÍS EN MANCHESTER
Luis Suárez mete un golazo, ensaya una rabona que revienta el travesaño, le da un pase bárbaro al "Cacha" Arévalo Ríos para que defina de cabeza, convierte de nuevo amagando y engañando al arquero, mete otro gol más. Se escapa llevándose la pelota de pesado, a su estilo.
Luis Suárez arremete, grita, toca. Baja a marcar, se tira al piso para intentar conectar un centro del "Cacha" y grita de bronca porque no pudo pegarle bien. Se queja, le pega al césped después de fallar una inmejorable oportunidad para meter otro tanto más.
Luis Suárez no descansa. Desafía a todos, provoca con sus intentos de tirar caños, mete pausas y el marcador de turno no se anima a mover la pierna para tratar de quitarle el balón.
Salta, gana por arriba. Acomoda el cuerpo y se mete entre dos adversarios. La duerme en el pecho y la pasa con suavidad para la aparición de Gastón Ramírez.
De principio a fin hay show de Suárez. Aunque Edinson Cavani quiere arrimarse, aunque Gastón Ramírez mete algún lujo, "Nico" Lodeiro se esfuerza por demostrar que está para jugar, Urretaviscaya saca un conejo de la galera y Viudez confirma que tiene calidad de sobra, el salteño se robó el espectáculo del movimiento que Uruguay realizó ayer en Partington Sport Centre.
Es que por encima de esa insaciable sed de gol y esa cruel perseverancia con la que atropella para lograr su objetivo sea como sea, Suárez ayer dio cátedra de definición y demostró que su fuente de recursos para mandar la pelota al arco rival es inagotable.
Por esa razón el equipo vestido de azul ayer se llevó la victoria en el reto deportivo que se realizó contra los rojos y los blancos.
RIVALES. Los azules de Luis Suárez tuvieron a Leandro Gelpi, Arias, Polenta, Aguirregaray, Arévalo Ríos y Gastón Ramírez. Los rojos fueron a la cancha con Martín Campaña en la valla, Coates, Alejandro Silva, Diego Rodríguez, Albín, Viudez y Cavani. Los blancos a Martín Rodríguez, Rolín, Calzada, Urretaviscaya, Lodeiro, Hernández y Polenta (el único que jugó en dos equipos).
Se jugaron "partidos cortos" en menos de media cancha, alrededor de unos 40 metros de largo y con menor tamaño de ancho que el área grande. Y todos fueron intensos, disputados.
Naturalmente que la idea era la de tener un juego ágil, rápido y de mucha precisión en los toques.
Los ganadores fueron los azules porque le hicieron cuatro y tres goles a los de blanco y porque no perdieron con los rojos.
Además, si se definiera por calidad, nada superior a lo que hizo Suárez cada vez que le tocó entrar a jugar.
Lo mejor de todo, la rabona. Después de un tiro de Ramírez que rebotó en Martín Rodríguez, Suárez llegó desde atrás mal acomodado y pasó su pierna derecha por detrás de la izquierda para reventar el travesaño. Afuera, una periodista dijo: "¡qué bárbaro!". Tenía razón, el show fue espectacular.
12 Goles hubo en los partidos "cortos" del entrenamiento matutino; de esos goles, cuatro fueron de Suárez.
Comandando el ataque del equipo azul, Luis Suárez se lleva la pelota, de pesado. Fiel a su estilo. Dos de los rojos, Tabaré Viudez y el "Torito" Diego Rodríguez se quedan atrás, mirando su remate que terminará en gol.
El delantero salteño hace de las suyas y nunca descansa. Su marcador, en este caso Diego Polenta, no puede hacer nada. Instintivamente alza los brazos como para intentar detenerlo, pero ni así es posible.
Aguirregaray intenta detenerlo pero el delantero igual la pelea. Suárez fue el gran protagonista de la práctica de ayer. Dio cátedra de definición y demostró que su fuente de recursos para mandar la pelota al arco rival, es inagotable.
Baja a marcar, se tira al piso e intenta conectar un centro de Arévalo Ríos, pero grita de bronca porque no puede pegarle bien. Se queja y le pega al césped por haber perdido una inmejorable chance de anotar otro gol.
Lo mejor de todo fue una rabona. Después de un tiro de Ramírez que rebotó en Martín Rodríguez, llegó desde atrás, mal acomodado, y pasó su pierna derecha por detrás de la izquierda para reventar el travesaño.
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