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El espectáculo se instaló en North Greenwich por el gran duelo que protagonizaron varios gimnastas, pero también por acontecimientos que provocaron admiración o sorpresa.
Uno de los más llamativos es el que generó la reacción del técnico de la gimnasta estadounidense Alexandra Raisman. Tras competir y con destaque en la barra de equilibrio, Raisman recibió un reconocimiento multitudinario de la afición.
Después de haber observado el desempeño de sus adversarias -cinco de ellas tuvieron problemas para mantenerse en la barra- la mayoría consideró que Raisman estaba en el podio. Era difícil imaginarse otro desenlace. Sin embargo, el resultado de los jueces la dejó afuera del mismo porque le entregaron 14,966 puntos. Un estruendo cayó de golpe y de inmediato una silbatina general de castigo para la puntuación.
Movimientos del técnico y revisión de los números. Así, le dieron a Raisman 15,066 puntos y la medalla de bronce tras un desempate con la rumana Catalina Ponor por mejor ejecución del ejercicio.
Lo otro llamativo es lo complicado que resultó para las gimnastas esta prueba. Cinco de ellas se fueron al piso. La primera fue la propia rumana Ponor, luego le siguieron la rusa Kseniia Afanaseva, la estadounidense Gabrielle Douglas y la también rusa Victoria Komova.
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