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El gris de Londres se tiñó durante los magníficos Juegos
LONDRES | E.P.
La fiesta del deporte mundial tendrá su broche final hoy. Y habrá que esperar otros cuatro años para vivir un evento diferente a todos. Único. Inigualable. El único evento capaz de juntar a todo el mundo en una ciudad durante un par de semanas que dejan momentos e imágenes que perduran en la historia; así como otras pintorescas, que demuestran el espíritu olímpico.
Estos serán los Juegos que se recordarán por Bolt, Phelps y una nueva lucha a brazo partido entre Estados Unidos y China para erigirse en el rey de las medallas. Serán los Juegos en los que se tuvo que apagar la antorcha para cambiarla de lugar en el estadio olímpico. Serán los Juegos que, una vez más, concitaron la atención de millones de personas que disfrutaron a través de la pantalla y cientos de miles que llenaron los estadios -en todas las disciplinas- y alentaron a sus deportistas con singular colorido y propuestas.
Todo valió para marcar presencia. Cuerpos pintados, banderas y mucha bebida energizante, de las que no tienen alcohol y, sobre todo, de las otras.
Londres, desde mañana, lentamente se reencontrará con la normalidad, con el gris de siempre y que, por dos semanas, se tiñó de diversos colores pura y exclusivamente por la fiesta del deporte.
Quedará en la historia, como todos los Juegos; pero con un brillo único.
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