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"MARAVILLA" MARTÍNEZ
LOS ÁNGELES | ÁLVARO RIET *
-A medida que se fue aproximando la pelea con Chávez, tuvo problemas, incluso amenazas; ¿qué pasó, Sergio?
-Me llamaron por teléfono para decirme que saliera de acá; que de lo contrario me iba a pesar.
-¿Y usted qué hizo?
-Nada. Nunca me había pasado algo igual en ningún lado, pero no les presté mayor atención, hasta que una tarde al volver del gimnasio, me habían roto el frente de la casa y tiraron pintura blanca: a la casa y a mi camioneta SUV.
-Se hizo cierta la amenaza.
-Ahí sí les presté atención. Hice la denuncia a la Policía y contraté una seguridad personal armada las 24 horas al día, tanto en la casa como en donde yo estoy con mi grupo.
-Aparte de todo eso, en lo estrictamente boxístico, ¿cómo está para esta pelea?
-Mirá, me he preparado como nunca con Pablo (Sarmiento, su entrenador). Me levanto a las 4 de la mañana y ahí comienza el día. No hice mucho trabajo de sparrings, sólo lo que Pablo considera necesario, pero sí trabajé fuerte en lo físico y en lo que voy a hacer arriba del ring.
-¿Es la pelea más importante de su carrera?
-No sé si es la más importante de mi vida; pero tengo claro que es la más importante de los últimos 10 años. Durante ese tiempo fui siempre visitante, siempre empujando el camión y en repecho.
-Chávez es el campeón mundial y, además, está invicto en 47 peleas.
-Le voy a ganar a un boxeador sin identidad propia. Es el hijo de Chávez, es el hijo de "la leyenda", como le dicen en México. El "Junior", como le llaman acá, no tiene identidad propia. Pretenden que sea grande como lo fue su padre, pero está lejos, muy lejos.
-Pero es el campeón.
-Sí, pero porque tiene un título que no le corresponde, que se lo dieron por el nombre; pero... decíme, ¿con quién ha peleado? ¡Con nadie!
-¿Es una pelea en la que se puede decir que hay odio, mala onda?
-Hoy en día sí, hay. Quiero recuperar lo que es mío, lo que por más de un año me han estado negando: mi título; esto no le pertenece a él.
-Pero el Consejo Mundial de Boxeo se lo dio a él.
-Se lo dieron en su momento por el nombre y apellido que tiene, pero no se lo merecía ni se lo merece. No tiene credibilidad, repite las tonterías que le dicen. Por eso, no sólo le voy a ganar, lo voy a lastimar, lo voy a dejar con un pie afuera del boxeo y terminar con todas las boberías que se han dicho.
-Hay quienes dicen que Chávez creció, que ya no es "el hijo de..."
-El "Junior", como le llaman, ha sido bastante irresponsable en sus peleas, tuvo un problema con el peso y lo sancionaron por dopaje en el uso de un diurético para dar la categoría. Su defensa deja mucho que desear, entrena en el horario que le conviene…
-Freddie Roach, su entrenador, estuvo más de una vez al borde de abandonarlo.
-Mirá, Álvaro, a mí no me interesa nada de él; si entrena o llega tarde, es su problema, allá él. A mí me interesa lo mío, mi trabajo, mi plan de pelea.
-Sergio, hay una cosa que a uno le preocupa, y hasta lo hemos comentado en su momento, con un asado de por medio: en sus peleas baja la guardia, como incitando al rival a que le pegue; ¿esta vez no será peligroso?
-La otra vez lo hablamos y te contesto igual: lo he hecho en 53 peleas, contra Kely Pavlick, contra Paul Williams y lo voy a hacer ante el "Junior"; no te preocupes.
-En los últimos tiempos hubo decisiones de los jurados que han sido un horror, como la de Pacquiao con Bradley. ¿Le preocupa esa situación?
-No, en absoluto. Voy a ganar por KO, así que no necesitaré de los jueces. Tengan confianza en mí, tus compatriotas y los míos. Voy a ganar y por KO, como te dije.
-Queda pendiente el asado.
-Sí, pero la proxima pagás vos, ¿eh?
* Periodista uruguayo, ex colaborador de El País y El Plata en los 60 y 70, radicado en EE.UU. hace 40 años; hoy trabaja en ESPN Los Ángeles.
"¿Sabés llegar? Tomá la Pacific Highway yendo al Norte y en la salida 40 hacés izquierda; vas a pasar por debajo de la carretera con luces de tráfico. En la segunda luz hacés derecha y al final de la cuadra está el gimnasio. Allí te esperamos a las 5 de la tarde que es cuando terminamos de trabajar."
La charla fue con Pablo Sarmiento, el entrenador de Sergio Martinez. Nos encontramos para hablar un rato en el campamento del argentino, que está cerca del gimnasio.
Lo bueno es que se trata de un viaje directo, una sola carretera, que en este caso sigue la costa del Pacífico. El viaje es un placer para los ojos: un trayecto que va por momentos a nivel del agua y de golpe sube y allá abajo queda el oceáno.
Llegamos más o menos dentro del horario marcado, dando gracias a quien inventó los celulares para avisarle a Pablo (Sarmiento) que estábamos llegando.
El grupo estaba ya terminando su trabajo. Se cerró el gimnasio y los seguí hasta lo que ellos llaman "el campamento": una gran casa de dos pisos con varios dormitorios y baños, un fondo grande con lugar para hacer un buen asado, mesa grande y todas las comodidades para pasarla bien.
"Le voy a ganar a un rival sin identidad propia, es el hijo de `la leyenda`; pretenden que sea grande como lo fue su padre, pero está lejos, muy lejos".
"Sampson (Lewkowicz) fue el que, cuando yo peleaba en Europa, como él manejaba al español Javier Castillejo, me sacó visa para ir a pelear a EE.UU."
"Hay que pensar en grande y soñar a lo grande; yo miraba Las Vegas, cuando peleaba en Claypole" (Barrio del sur del Gran Buenos Aires).
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