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SILVIA PÉREZ
El viernes pasado recibió un mensaje en su celular. Era de un número desconocido, pero le informaban que Villa Española había conseguido el dinero y que se haría el intento de volver a jugar. Daniel Porcal, el conocido "Chacho", se emocionó hasta las lágrimas. Lo mismo le sucedió durante varios fragmentos de la entrevista con Ovación. Es que aunque está alejado del fútbol desde el año 2003, su amor por el "Villa" no ha disminuido un ápice.
Porcal es despachante de diarios, o sucursalero, como se apresuró a aclarar, en la zona de Cordón. Un trabajo que heredó de su padre y que hoy lleva a cabo junto a sus propios hijos.
Su vida nunca fue fácil. Es el menor de once hermanos y cuando tenía dos meses sus padres se separaron y su madre los dejó. Lo criaron sus hermanas mayores y una de ellas, Rosa Belén, fue la que le puso el apodo que lo sigue acompañando hasta hoy.
Porcal se fue de Villa Española cuando echaron al presidente Walter Loureiro. "En aquel momento dijeron una gran mentira. Lo acusaron de haberse llevado un dinero del club y yo estuve tres años con él, día y noche y la plata que se recibía pasaba siempre por el tesorero. Dijeron que se había llevado 100.000 dólares y eso es imposible de creer. El único dinero importante que entró en el club fue el de la venta de Guerrero, y yo sé a qué se destinó. Además, al tiempo de que lo echaran del club, Loureiro festejó los 15 años de su hija, con una hamburgueseada para los familiares y compañeros de liceo, si se hubiera quedado con 100.000 dólares hubiese podido hacer una fiesta mejor", reflexionó Porcal.
"Lo que más me dolió es que se llamó a una asamblea de socios para aclarar el tema, pero lo cierto es que ni lo dejaron llegar a la sede del club. Media hora antes lo corrieron de la esquina, lo agarraron a patadas y a trompadas. Las cosas no sucedieron como consta en las actas de la asamblea y en los registros del club. Me dolió porque no era manera de hacer las cosas. Los temas se podían haber conversado y aclarado tranquilamente".
Después de la salida de Loureiro no le mandaron más el cobrador del club a su casa. "Fue para que no tuviera más ni voz ni voto en las asambleas. Me dolió mucho que me dejaran afuera después de 40 años de socio, pero como estaban haciendo tan mal las cosas, al menos a mi manera de ver, lo dejé pasar", relató.
"Con Loureiro el club pasó de estar desafilado a jugar en la B, lo sacó campeón y luego terminó entre los 10 mejores dirigido por Gustavo Matosas. Y consiguió un estadio. En esa época a Villa Española lo miraban como a un cuadro de Primera, y no como a un club de barrio", agregó explicando su fidelidad con Loureiro.
Porcal perdió su casa, hoy vive en lo de Julio, un amigo suyo, en el barrio Ituzaingó. Tampoco lleva las cadenas de oro que siempre lo caracterizaron. Salió de garantía y no le cumplieron. Luego empeñó sus joyas para tratar de salvar su casa, pero se quedó sin nada. "Si puse algo en el club o si me quité algo de mi casa, fue por sentimiento y de eso no me quejo. Podía haberme hecho firmar que ponía tanto o cuanto para que quedara registrado y no lo hice. Pero al club no le voy a reprochar nunca nada, porque lo que hice fue por amor. Eso puede haberme perjudicado, pero más me perjudicaron otros que no eran del club", relató.
Mucha gente lo considera un referente del club. Y aunque él se considera sólo un hincha, no deja de pensar en la institución y sufre al verla en la situación en que se encuentra. "No estoy, pero me entero de todo y no porque pregunte, me encuentro con gente que me cuenta. Había conseguido que Juan Salgado, el presidente de Cutcsa, diera una ayuda muy importante para el club. Y un ómnibus. Le di mi teléfono a un muchacho del barrio para que se lo llevara al presidente así íbamos juntos a la oficina de Salgado. Eso fue el 23 de enero y nunca me llamaron. También había arreglado con Macri, la casa de calzado".
Pasión "Mi corazón está dividido entre Villa Española y la murga "Los Saltimbanquis", pero el "Villa" ocupa las tres cuartas partes".
Murga Como "Los Saltimbanquis" ya no salen, este carnaval acompañó a los "Asaltantes con Patente" porque lo acercó Miguel Piazza. Le sirvió para mitigar la nostalgia por el "Villa" y los malos ratos. "Me estaba entregando, me pasaba día y noche encerrado".
Porcal fue un número cinco técnico y metedor. Además de defender al "Villa" jugó en Oriental de La Paz, Canillitas, Cerrito y Fénix, entre otros.
Defendía a Canillitas en la C y se escapó de la concentración porque al otro día jugaban con Villa Española y no quería enfrentarse a su club. Al día siguiente apareció en el alambrado, como siempre, gritando por el "Villa. Lo declararon en rebeldía y se quedó un año sin jugar.
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