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Desde el arco por José Mastandrea
Ni Spencer, ni Morena, ni el propio Diego Aguirre, ni Bengoechea tuvieron un partido despedida. Y como ellos, decenas de ídolos aurinegros se fueron en silencio, casi en puntas de pie. Sin que nadie se acordara de ellos, sin que hubiese un reconocimiento público y ante su gente.
El único que logró quedar en la inmortalidad de Los Aromos fue Bengoechea, pero por obra y gracia del Cr. José Pedro Damiani y los hinchas, que lograron recolectar el bronce necesario para que tuviese un monumento en la entrada de la concentración aurinegra.
Justicia para uno, injusticia para decenas y decenas de ídolos que dejaron su huella en Peñarol. Desde el "Tigre" Young, hasta el "Cordobés" Juan Eduardo Hohberg.
Pero todo lo anterior no amerita esa salida del "Tony" Pacheco tal y como se dio, porque más allá de lo futbolístico, está lo humano, y nadie se merece un trato así. El "Tony" fue parte importante en la historia del club. Y lo echaron como a un perro.
Ovación digital
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