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LUIS CABRERA
La temporada 2008/09 representó la tormenta perfecta para los intereses de la liga más famosa del mundo. El crecimiento económico sostenido de las últimas décadas alcanzó su punto más alto con ganancias récord para los equipos (US$ 10.6 millones por franquicia) y para la liga en general. La sorpresa llegó en los ratings de TV, en franca caída desde el retiro de la generación de Jordan y Cía. Sin embargo, con los Celtics y los Lakers otra vez en boga, los ratings crecieron un 11% durante la temporada y un 51% en las finales.
La NBA se preparaba para una nueva etapa de prosperidad. Los números crecían con solidez y el pozo de popularidad producido, en parte, por el retiro de Michael Jordan parecía estar quedando atrás gracias a una nueva generación de superestrellas. Sin embargo, los pronósticos no contemplaban el impacto de la crisis económica.
Luego de un 2008 de ensueño, la liga entendió que debía ajustarse el cinturón de cara a esta temporada. Pero el efecto de la recesión en Estados Unidos causó mayores estragos de lo previsto.
Las franquicias comenzaron tomando medidas para mantener a los espectadores en las canchas. Los precios de las entradas bajaron hasta un 22% y se crearon innovadoras promociones para incentivar la compra de abonos.
"Es sorprendente la agresividad de las ofertas que están realizando los equipos", opinó Chris Granger, vicepresidente de marketing y operaciones de la NBA. "La mayoría de nuestras franquicias están descontando los precios y sumando otros valores a las entradas", agregó.
Aun así, la venta de entradas, una de las más importantes fuentes de ingreso de la Asociación, ha caído un 9% según la revista Forbes.
Otro impacto de la crisis llega a través de las empresas que publicitan en la NBA, las cuales sufren pérdidas millonarias y buscan renegociar sus contratos con los equipos.
Gigantes como American Airlines, Ford Motor o la financiera Wachovia tienen acuerdos millonarios por el nombre de los estadios que ahora buscan renegociar para reducir el compromiso monetario.
La situación se convierte en crítica para los dueños de las franquicias dado que 29 de los 30 propietarios de la NBA han generado sus fortunas con otras empresas que hoy sufren en un mercado que colapsa.
Por esto, la mayoría ha optado por recortar gastos en sus equipos, una decisión que tiene efecto directamente en el campo deportivo.
Esto quedó de manifiesto en el mercado de pases de esta temporada, que cerró hace sólo una semana.
Mientras que el año pasado superestrellas con contratos gigantescos como Shaquille O`Neal y Jason Kidd -cada uno cobrando más de US$ 20 millones al año- fueron traspasados, este año los equipos se mostraron renuentes a la hora de absorber salarios importantes.
Los pocos cambios realizados esta temporada tuvieron como objetivo liberar dinero y evitar así pagar el cada día más cruel "luxury tax", un impuesto cobrado por la liga a los equipos que superan una cifra determinada en la suma total del sueldo de sus jugadores.
La NBA ya anunció que en los próximos dos años habrá mayor rigidez en los topes salariales, algo que obligaría a los equipos a realizar aún más movimientos con fines económicos y no deportivos.
"Los dueños ya no alcanzan a pagar estos presupuestos multimillonarios y van a estar forzados a dar a esos jugadores importantes a cambio de muy poco", explicó el manager de un equipo de la Conferencia Este.
Ante este panorama, la NBA abandonó sus esperanzas de crecimiento y se conforma con soportar el temporal.
La tv paga
Pese a que los ratings de los partidos todavía no retornan a los años de gloria de la década del 90`, la NBA logró renegociar su contrato con las cadenas ESPN/ABC y TNT obteniendo un 21% de ganancia anual sobre el acuerdo anterior. En total, la liga obtendrá una suma cercana a los 7.400 millones de dólares en el arreglo que corre hasta el 2016.
Un ejemplo
George Shinn, el dueño de los New Orleans Hornets, es el único propietario de un equipo de la NBA que no tiene otra empresa de donde obtener su riqueza. Por esto los Hornets se manejan de otra manera, sin excesos. Cuentan con un staff administrativo cuatro veces menor que el resto de los equipos e igual son candidatos al título. Son un ejemplo.
Se valorizan
La época de bonanza le sirvió a los equipos para valorizarse enormemente, algo que los fortalece para los tiempos difíciles. Los equipos alcanzaron un valor promedio de US$ 379 millones, un récord, según la revista Forbes. Los New York Knicks están a la cabeza, con un valor de US$ 613 millones. LA Lakers está segundo con US$ 584 millones.
Europa y Asia
Los problemas de la NBA en lo local no han afectado su popularidad en el resto del mundo. El crecimiento de la influencia extranjera -esta temporada hay 77 jugadores internacionales de 32 países diferentes- y la explosión de internet han hecho que la liga goce de buena salud fuera de las fronteras caóticas marcadas por el mercado estadounidense.
Ovación digital
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